Presentación

Recalar es llegar a la vista de un punto de la costa después de una navegación. Cabo Mayor es un faro de recalada; su luz puede verse en la noche a 21 millas de distancia, es decir mucho más lejos que el punto desde el que se pierde de vista la costa en días despejados. Eso lo convierte en la primera señal que avista desde alta mar cualquier navegante que pone rumbo al puerto de Santander.

Pero “El Faro”, como sin otra especificación lo conocen los santanderinos, es también uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, un hito geográfico de casi 200 años sin el cual, por ejemplo, el paisaje del Sardinero resultaría incomprensible. No es extraño, pues, que un lugar tan lleno de significado ejerza un poderoso magnetismo, no sólo entre aquellos que lo observan desde el norte como un guía hacia la seguridad del puerto, sino entre los que lo hacen desde el sur y buscan en él una mejor perspectiva para contemplar un barco, un temporal, un eclipse, un problema o la mirada de un ser querido.

El Puerto Santander, que ha conocido ya tres siglos diferentes trabajando por atraer a barcos y navegantes a sus muelles, lleva décadas comprometido también en una labor de integración con la ciudad, en la que la actividad cultural ha tenido y tiene un marcado protagonismo. Como Presidente de la Autoridad Portuaria, considero un honor poder presentar este hermoso proyecto, a un mismo tiempo reutilización con fines culturales de una señal marítima histórica y recalada del pintor Eduardo Sanz en el faro de su infancia y de sus sueños, después de un largo y fructífero periplo, tanto en lo artístico como en lo vital.

Francisco Javier del Olmo Ilarza
Presidente de la Autoridad Portuaria de Santander